-Sean bienvenidos señores.....-. -NO HAGA EL PAYASO; TENGO PRISA...-.

Muy buenas a todos los que hagáis perdido un poco de tiempo para leer las cuatro frases que hace ya siglos que alguién debería haber escrito. Simplemente soy un, digamos, buen "asalariado" más, que realmente tiene alguna que otra hora libre para poder expresar lo que siente hacia el maravilloso mundo de tratar con clientes (de ejecutivos, a usuarios de linias públicas, pasando por el primero que va a comer a un restaurante y el último que se para en una ventanita para coger su billete de avión o el que quiere pasar una noche en un hotel...).

 

Pues la verdad, señores, soy un trabajador de hostelería. Desde que empecé a trabajar para pagarme las salidas de fin de semana y más adelante para salir de un típico paso en el que casi todos nos encontramos alguna vez, solamente he salido de este fantástico paisaje de bares, restaurantes y hoteles para trabajar en una fábrica téxtil (Y francamente mejor será que dejemos este asunto para otro blog - que ya dará para mucho). He vivido de lo que me pagaban mis jefes y evidentemente aunque de una forma más indirecta, soy beneficiario de lo que los clientes se gastaban en beber, comer, alojarse o tomarse un café. He sido trabajador, conversador, oyente, interlocutor, he sido un ehh o un usted, a veces un joven! o un señor, pero ha habido muchas otras veces en las que solo quería ser un disculpe, un por favor o un gracias. Al igual que lo son los barmans, camareros, recepcionistas, secretarios y todas las personas que de una u otra manera, nos dedicamos a un quehacer que requiere de una forma obligatoria, el contacto con personas ajenas a nuestras vidas quotidianas.

 

Con este blog no tengo pretenciones, solo quiero que si hay alguien que tenga alguna idea o que solamente este de acuerdo, o que hasta tenga algún planteamiento para poder dar solución a esta penosa situación, cuelgue su opinión. Quiero que haya algún camarero que diga: -Pues, coño, a mi este mes no me han dado ni un duro de propina y estoy hasta el gorro de que el maitre se lleve los golpecitos en la espalda, cuando me he dejado la espalda atendiendo a esos buitres. Me cago en el calvo-.

 

O una administrativa que tenga ganas de decir: -Señora, si su marido no le escucha, cómprese un mono, que están baratos, pero deje de tocarme lo que no suena-.

 

O un recepcionista: -Disculpen pero en el cartel de la puerta pone claramente que NO SE ADMITEN GILIPOLLAS así que, si son tan amables de agacharse... es que se les ha caido el jabón.

 

Ya iré posteando alguna que otra opinión mía y de mis compañeros a ver que va sucediendo. Que esto es como un cine, cada día una película distinta.

 

 

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¿...el cliente siempre tiene la razón?

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